Mientras que nuestros cuerpos se estremecían tras cada movimiento dado.
Nos alejábamos, y en ese alejamiento encontrábamos el deseo de volver.
Nos acercábamos, y en ese acercamiento encontrábamos el deseo de ir nos, pero de irnos de verdad,
De irnos de una puta vez.
La piel erizada por el susurro de tu aliento en mi oreja
Inaguantable
Imperdonable
Por eso te castigaba azotándote bien fuerte el culo.
Para que lo repitieras.
Para que a la próxima me la mordieras.
La oreja y la polla
Y para morderte yo y comértelo todo.
Todo
Tu con esa cara de ojitos medio cerrados,
haciéndome morritos y mordiéndote los labios mientras gemías.
Yo con estas ganas de que roces el cielo
Pero con el paladar de tu coño.
Aumento el ritmo. Más. Más. Más. Jódete.

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